La enfermedad renal crónica es un importante problema de salud pública por su elevada prevalencia, su importante morbi-mortalidad cardiovascular, y los costes sociales y económicos que supone. Las opciones finales del tratamiento son la diálise o un trasplante de riñón, pero existe una brecha creciente entre el número de donantes y receptores, por eso es necesario aumentar el número y calidad de los órganos trasplantados. La máquina de perfusión pulsátil puede presentar frente a conservación en frío una serie de ventaxas que permitan ampliar los criterios del donante y aumentar la producción de donantes de órganos fallecidos.