Las técnicas de imagen cardíaca (Timaxc) experimentaron un gran avance en las últimas décadas. Su uso en el proceso diagnóstico y en la toma de decisiones terapéuticas con relación a las diferentes patologías cardiovasculares creció de forma exponencial y lleva, en ocasiones, a un abuso con relación a su indicación. A fin de intentar organizar la utilización de las Timaxc, las sociedades científicas elaboraron recomendaciones de uso apropiado de las mismas. Además, en las guías de práctica clínica (GPC) de cada patología se recoge un apartado con relación al diagnóstico y se indica qué técnica se debe de utilizar en cada momento del proceso asistencial y la periodicidad de su uso. Lo anteriormente mencionado, unido a la tendencia para hacer una medicina defensiva y a la creencia de que con mas pruebas de imagen se consigue un mejor diagnóstico y tratamiento del paciente, hace que sea imprescindible organizar el uso de las Timaxc en cada centro evitando un aumento progresivo del gasto, que puede hacer insostenible un sistema sanitario.