Este procedimiento pretende documentar los cuidados a realizar al paciente portador de un reservorio subcutáneo incorporando la mejor evidencia existente. Su finalidad es la estandarización de los criterios de actuación y reducir la variabilidad clínica con la incorporación de las mejores prácticas en la actividad asistencial diaria de los profesionales, garantizando la seguridad, confort, así como la continuidad asistencial del paciente en todos los niveles asistenciales.